El cristal llega cotizado y cobrado. Tú cierras en el local.

El paciente cotiza desde su celular antes de salir de casa. En AkiVeo+ sube su receta, ve el precio del par de cristales calculado con el catálogo de los laboratorios, paga en línea y elige en qué óptica de su comuna retira. Recién ahí aparece en tu panel — todavía rotulado como pendiente hasta que tú lo confirmas, porque el pedido no guarda un estado de pago — pero con el cristal resuelto y cobrado: lo que falta es el armazón y tu atención.

¿Por qué unirse ahora?

Tres dolores de la óptica independiente, y qué hace la plataforma con cada uno.

  • Invisibilidad digital

    Mientras las cadenas tienen e-commerce, tu óptica no aparece cuando el paciente busca antes de salir de casa. En AkiVeo+ tu óptica tiene una página pública propia, indexable, con tu dirección y tus datos de contacto, y entra en la lista que ve quien cotiza en tu comuna.

  • Depender del flujo peatonal

    La venta empieza cuando alguien cruza la puerta, y termina cuando no cruza nadie. Acá el paciente llega con el cristal ya resuelto y su precio cerrado: la conversación en el mostrador es por el armazón y las medidas finales, no por el precio del cristal.

  • Fragmentación con el laboratorio

    Cotizar cristales es llamar, esperar y anotar a mano. Acá el cotizador busca el cristal más barato entre las listas que cargan los laboratorios; si gana uno con el que tienes convenio aprobado, tu óptica entra en la lista del paciente. Y cuando el paciente paga, la orden de trabajo se crea sola a nombre de tu óptica.

Lo que recibe tu óptica

  • 01

    Un pedido con el cristal cobrado, no un dato de contacto

    El pedido aparece en tu panel con el nombre y el correo del cliente, su teléfono si lo registró, el detalle del cristal cotizado y el precio total. Nace después de que el pago se verificó contra la pasarela: ninguno se crea con lo que diga la pantalla o la URL de retorno. El límite: el pedido no guarda un estado de pago, así que en tu panel figura como pendiente hasta que lo confirmas.

  • 02

    El precio lo pone el laboratorio, no tu óptica

    El precio del par de cristales sale de la lista que el laboratorio carga con su propia cuenta; AkiVeo mantiene acceso de administración para cargarla y corregirla. Tu óptica no lo fija ni lo cambia, y es el mismo en todas: lo que el paciente elige es dónde retira, no cuánto paga.

  • 03

    La orden al laboratorio se crea sola

    Con el pago confirmado, el sistema crea la orden de trabajo a nombre de tu óptica, con el nombre del paciente y las medidas de la receta, y el laboratorio la ve en su panel. El límite: todavía no hay pantalla donde tu óptica siga esa orden — hoy la sigue el laboratorio.

  • 04

    Agenda que no acepta lo imposible

    Con tus horarios cargados, el cliente toma una hora sobre un pedido pendiente y la cita queda confirmada en el acto, sin que tengas que aprobar nada: el sistema rechaza antes de crearla cualquier reserva en el pasado, en un día que no atiendes, fuera de tu horario o sobre un bloque ya tomado. El límite: hoy esos horarios no se cargan desde ninguna pantalla, y sin ellos la agenda no acepta reservas.

De la receta del paciente a tu mostrador

Cuatro pasos, con lo que hace cada uno y lo que todavía no hace.

  1. 01

    El paciente sube su receta

    Sube la foto y el sistema extrae esfera, cilindro y eje de cada ojo, más la adición y la distancia pupilar. Los valores quedan editables en pantalla y el botón de continuar está bloqueado hasta que el paciente confirma que los revisó.

  2. 02

    El cristal se resuelve con reglas y catálogo

    Con los datos de la receta se define si el cristal es monofocal, bifocal o progresivo y qué índice corresponde, y se busca en el catálogo de los laboratorios la oferta más barata que sirva, empezando por el tratamiento que indicó el médico. Si el catálogo no lo tiene, se reintenta con el combo por defecto de la plataforma. No hay ningún modelo decidiendo el precio: son reglas fijas sobre los datos de la receta.

  3. 03

    Tu óptica entra en la lista

    Apareces primero si tienes convenio aprobado y vigente con el laboratorio cuya oferta ganó, tu óptica está activa y tiene su ubicación cargada. El convenio lo propone el laboratorio y lo aprueba AkiVeo. Si en la comuna del paciente no hay ninguna óptica en esa condición, el cotizador lista igual las demás ópticas activas de la comuna.

  4. 04

    Cierras el ciclo en el local

    Mueves el pedido por sus estados — pendiente, confirmado, en proceso, listo, entregado — y si el cliente paga en tu local, confirmas ese pago desde el panel. Marcas cada cita como realizada o como no asistió. Cuando el cliente confirma que recibió sus lentes, tu óptica suma diez puntos.

Sumemos tu óptica a la red con las cartas sobre la mesa

El alta la hace el equipo de AkiVeo y te entrega la clave de tu cuenta: no hay formulario para postular solo. Y hay cosas que todavía no están, mejor saberlo antes: tu ficha la cargamos nosotros porque aún no existe la pantalla donde la edites, y tus horarios y servicios hoy no se cargan desde ninguna pantalla —ni tuya ni nuestra—, así que hasta que se escriban en la base la agenda no acepta reservas; el panel no tiene vista de métricas ni carga de catálogo de armazones; los puntos se acumulan pero el canje no está implementado; y cuando entra un pedido no sale correo, aparece en el panel.