Conectamos cada eslabón de la cadena óptica.
Desde la receta hasta el retiro.

El paciente sube su receta, ve el precio del par de cristales calculado con el catálogo que cargan los laboratorios y elige en qué óptica de su comuna retira. Del otro lado, la óptica recibe el pedido en su panel y, con el pago confirmado, el laboratorio su orden de trabajo. Hoy hay cuatro actores conectados de esa cadena.

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Partimos con

Persona usando lentes recetados

Una necesidad entra.
Cada actor recibe su parte.

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Entrada

La necesidad

Un paciente buscando solución a su salud visual en un entorno digital fragmentado.

Proceso

El catalizador

Reglas escritas y el catálogo que cargan los laboratorios convierten esa receta en un precio cerrado y un lugar donde retirarlo.

Expansión

El espectro

Cuatro actores conectados hoy. El quinto, seguros e isapres, es a dónde vamos, no dónde estamos.

Al igual que la luz blanca se descompone en colores al atravesar un cristal, la necesidad del usuario se transforma en una red de soluciones especializadas.

Con quiénes partimos

Cada alianza aporta una pieza que la plataforma no fabrica: el laboratorio pone el catálogo de cristales y los pacientes de sus operativos; la clínica pone la capacidad quirúrgica y los exámenes previos. AkiVeo+ pone el recorrido que las conecta, lo deja trazado de punta a punta y lo liquida.

Es el primer laboratorio con su lista de precios cargada en la plataforma y el que origina las campañas de reactivación de pacientes. Aporta dos cosas concretas: su lista de precios de cristales y los pacientes que pasaron por sus operativos y se quedaron con la receta en la mano. El resto del recorrido — cotizar, proponer, avisar por WhatsApp y derivar a una óptica con convenio — lo pone la plataforma.

  1. 01

    El laboratorio publica su lista

    Besplus carga su propia lista de precios de cristales en la plataforma. Cada producto declara hasta qué esfera, cilindro y adición alcanza. La carga reemplaza el catálogo anterior completo, así nunca conviven dos versiones de la misma lista.

  2. 02

    Los pacientes del operativo entran por planilla

    Las personas que recibieron receta en un operativo y no compraron llegan en un archivo: nombre, WhatsApp, fecha del operativo, comuna y la receta. Hasta 2.000 filas por archivo. No hay conexión entre sistemas; el intercambio es ese archivo.

  3. 03

    El precio sale de la lista, no de una estimación

    Cada propuesta se cotiza contra las ofertas vigentes del laboratorio. Primero se busca el tratamiento que indicó el médico en la receta; si no lo indicó, se aplica el criterio por defecto; y entre las que quedan se toma la más económica que cubra esa graduación. El precio es el del par de cristales. Si ninguna oferta la cubre, no se genera propuesta: preferimos no mandar nada antes que informar un precio que no existe.

  4. 04

    La propuesta llega a una óptica con convenio

    El paciente recibe por WhatsApp el precio y dónde retirar. La óptica que se le indica tiene convenio aprobado y vigente con el mismo laboratorio del que salió el precio, y se prefiere la de su comuna.

Para la óptica

Recibe un paciente que ya tiene receta y un precio cerrado. Cuando en la comuna del paciente hay ópticas con convenio vigente con el laboratorio cuya oferta ganó, se le muestran esas primero; si no hay ninguna, se le muestran las demás ópticas activas de su comuna.

Para el paciente

Recibe por WhatsApp el enlace con el precio del par de cristales y dónde retirarlo, sin volver a pedir la receta. Puede cortar el contacto escribiendo "baja" y la plataforma deja de escribirle en esa campaña.

Para el laboratorio

Controla su catálogo: sube y actualiza su lista cuando quiere, con su propia cuenta. Y el descuento de una campaña puede repartirse por porcentaje entre laboratorio, socio de la campaña y AkiVeo+, según cómo se configure; AkiVeo+ exporta el desglose de cuánto puso cada uno y se lo entrega.

Recibe pacientes derivados desde la red de AkiVeo+. La plataforma registra cada derivación, la sigue hasta el alta del paciente y liquida lo que corresponde a quien la originó, sin que nadie tenga que llevar la cuenta a mano.

  1. 01

    Se abre el convenio antes de la primera derivación

    AkiVeo+ da de alta a la organización que va a derivar, le entrega su acceso al tecnólogo y deja fijada la comisión del convenio desde el principio. Si el convenio tiene más de una sucursal, el tecnólogo elige a cuál manda al paciente.

  2. 02

    El paciente firma su consentimiento en el local

    El tecnólogo registra nombre y RUT — el sistema valida el RUT, no acepta uno inventado — y, si los tiene, edad, sexo, teléfono y correo. Elige uno de los siete motivos clínicos y, cuando marca "otras patologías", escribe un prediagnóstico corto. Después el paciente firma el consentimiento en el mismo dispositivo: sin esa firma, la derivación no se crea.

  3. 03

    La clínica toma el caso y lo mueve

    La derivación aparece en la bandeja de la clínica, agrupada por origen: de dónde viene y qué organización la mandó. El ejecutivo va moviendo el caso por los once estados del recorrido, desde el primer contacto hasta el alta. Cada clínica ve únicamente los convenios que son suyos.

  4. 04

    Se paga sobre la cirugía, no sobre la derivación

    La comisión se devenga recién cuando el paciente entra a cirugía, con el monto congelado en ese momento para que no cambie después. Tras el alta, el tecnólogo cierra el caso en seguimiento. La clínica paga por cirugía concretada, no por derivación enviada.

Para la clínica

Recibe pacientes con su motivo clínico declarado y su consentimiento ya firmado, y paga solo cuando la cirugía se concreta. Ve nada más que los convenios que son suyos: ninguna clínica alcanza los pacientes de otra.

Para quien deriva

La óptica u organización que manda al paciente ve en qué estado quedó cada derivación sin tener que llamar a preguntar, y recibe una liquidación que se calcula sola sobre las cirugías realizadas.

Para el paciente

Firma en el local, en el dispositivo, y sabe a qué está autorizando antes de que la derivación exista. Del resto se hace cargo la clínica, que lo contacta con su motivo de consulta ya registrado: no tiene que volver a explicarlo.

El consentimiento lo firma el paciente en el dispositivo, no el tecnólogo por él. Y el reporte de liquidación que recibe la clínica no lleva nombre, RUT, teléfono ni motivo de consulta: para cobrar una comisión no hace falta la identidad de nadie.

La IA lee recetas. No pone el precio.

La inteligencia artificial que usan hoy las pantallas del paciente hace una sola cosa: pasar la foto de una receta a datos. No pone el precio ni arma la propuesta comercial — eso lo resuelven reglas fijas sobre el catálogo de los laboratorios. Lo que el modelo sí aporta es la lectura de lo que el médico indicó, y esa lectura entra a las reglas como un dato más.

Gemini Google

Lee la foto de la receta y devuelve sus valores: esfera, cilindro y eje por ojo, adición, distancia pupilar y los datos del profesional que la firmó.

Lo que hace

Transcribe la receta a datos estructurados: los valores por ojo, y también lo que el médico marcó o escribió como indicación. Es su único trabajo en las pantallas del paciente, tanto cuando la foto se sube desde el sitio como cuando llega por WhatsApp.

Lo que no hace

No calcula precios: el precio sale del catálogo de los laboratorios. No diagnostica: eso se completa con reglas aritméticas sobre los mismos valores de la receta. Ni siquiera el porcentaje de confianza lo da el modelo — es un cálculo propio que penaliza los valores fuera de rango fisiológico.

Pasa por una persona antes de seguir

Cuando el paciente sube la foto de su receta, la plataforma le muestra los datos para revisar y corregir, y el botón de continuar queda bloqueado hasta que confirma que los revisó y acepta el uso de sus datos de salud. Si la lectura falla, no se inventa nada: la pantalla cae a carga manual.

La industria óptica en Chile está fragmentada

Mientras las grandes cadenas dominan el presupuesto digital, AkiVeo+ empodera a la red independiente — ópticas y laboratorios locales — con tecnología de nivel mundial, creando una economía colaborativa donde todos ganan.

Catalizador, no herramienta.

Para la Óptica

Deja de depender del que cruza la puerta: el pedido llega con el cristal ya resuelto, y el que se pagó en línea llega además cobrado.

Para el Paciente

Sabe cuánto cuesta el par de cristales antes de salir de casa: el precio lo fija el laboratorio, no el mostrador.

Para el Ecosistema

El precio y el cristal salen de un catálogo cargado por los laboratorios, no del criterio de cada mostrador.

El ecosistema que transforma la salud visual comienza aquí

Conéctese con AkiVeo+ y sea parte de la transformación digital de la industria óptica en Chile.